¡Hola!
Esta semana no tengo mucho que contar. La semana pasó normal. Yo estuve un poco cansadilla pero normal, con el frío que hace estoy constantemente que me pongo mala, que no, que si, que no...Menos mal que tengo antobiótico que me trajeron de España, porque aquí es imposible que te lo den.
Y el frío que hace ahora no es nada para lo que nos espera. Mañana mismo mi móvil dice que máxima 4ºC y mínima -2ºC. Ahí es nada.
El fin de semana fue lo único destacable ya que no lo pasé en Cork. Me fui con la familia a Kenmare, un pueblecito en el Condado de Kerry, donde mi host family tiene una casa y una granja.
Y qué decir de mis dos días allí, ¿se puede morir la gente de aburrimiento? Definitivamente no, en ese caso yo no estaría viva jeje.
El pueblo era precioso, en las montañas, casas de colores...me gustó mucho, pero eran 3 calles, literalmente.
Y un frío que no veas. Dormí con camiseta de cuello alto, mallas y encima el pijama.
Y hablando de dormir, si es que lo que no me pase a mi de verdad que no le pasa a nadie...Me estaba preparando para acostarme, me siento en la cama y ¡catapun! se rompe el somiel de la cama. Las maderas se desengancharon de un lado, pero claro, la casa está medio en obras aún, como para tener más camas...Así que tuve que dormir toda la noche en el colchón cuesta abajo y con un miedo a que se terminase de romper que no veas. Así me levanté por la mañana con un dolor de cuello...
Y bueno, poco más. Ayer terminé las clases de inglés. Me tendré que buscar otra academia para el trimestre que viene y ya está. Al menos me han dado diplomita jeje.
No os he contado nada demasiado interesante, lo se, pero la rutina es lo que tiene...
Cuando viva trepidantes aventuras ya lo contaré también jajaja.
Espero que congelarme no sea una de ellas...¡Adios!
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